
¿Renovamos el contrato de este proveedor? La pregunta se escribió esta mañana en un chat de IA, en alguna gerencia de alguna empresa. La respuesta llegó en segundos, bien redactada y con tono seguro. Hay un detalle: nadie le contó a esa IA las reglas del negocio, los márgenes del último trimestre ni el historial con ese proveedor. En la industria esa práctica ya tiene nombre: prompt and pray. Preguntar y cruzar los dedos para que la respuesta calce con la realidad de la empresa, porque la IA respondió sin conocerla.
No es una exageración. Cerca de un tercio de las empresas ya reporta consecuencias negativas por imprecisiones de la IA generativa, según la encuesta State of AI de McKinsey. La adopción corrió más rápido de lo esperado. La gobernanza del conocimiento con el cual esa IA razona quedó atrás.
Hoy presentamos Simon Thinks, el sistema con el cual queremos cerrar esa brecha, y su sitio: simonthinks.ai.
El costo de decidir sin memoria
Las organizaciones acumulan información pero pierden memoria institucional. Reemplazar a un empleado cuesta entre la mitad y dos veces su salario anual, según Gallup. Lo peor no está en esa cifra: la persona se lleva el criterio. Las razones para descartar a un proveedor, los motivos del directorio para frenar una expansión, el origen de una cláusula rara en cierto contrato. Nada de eso vive en un documento. Vive en su cabeza. Y se va con ella.
La memoria que se va es la mitad del problema. La otra mitad la enfrenta quien se queda: decidir con lo que hay. El fenómeno tiene nombre desde 1957. Herbert Simon lo llamó racionalidad limitada y recibió el Nobel de Economía en 1978 por su investigación sobre la toma de decisiones en organizaciones: las personas deciden con información incompleta, tiempo escaso y capacidad cognitiva finita. En una empresa ese límite se multiplica, porque cada área decide con su fragmento de información.
Nuestro nombre es un homenaje directo a él.
Qué es Simon Thinks
Simon Thinks es un sistema cognitivo organizacional: una capa entre el conocimiento de la organización y la inteligencia artificial con la cual sus equipos ya trabajan. Simon gobierna lo que la IA consume: construye y mantiene una base de conocimiento central con la memoria, las reglas y el contexto de la empresa, y la entrega a la IA en el momento de decidir, para orientar respuestas más precisas y coherentes con la realidad del negocio.
Volvamos a la pregunta del proveedor. Con Simon en la entrada, la gerenta de finanzas recibe el riesgo y el historial: ese proveedor fue descartado en 2023 por incumplimiento, con el umbral de aprobación del directorio adjunto. El analista de operaciones recibe otra cosa: el SLA vigente, el stock crítico y los tres pasos del proceso interno de renovación. El dato no cambia. Cambia el marco de lectura, porque cada rol decide distinto.
Todo esto ocurre dentro de las herramientas ya instaladas. Simon es agnóstico: no es otro chatbot, se conecta a la IA con la cual tu equipo ya trabaja, sea ChatGPT, Claude, Copilot o Gemini.
Decisiones trazables, personas al mando
Simon aumenta la decisión humana con memoria, contexto y trazabilidad. Dos mecanismos concretos lo garantizan.
Primero, cada respuesta es trazable y auditable: el usuario ve qué hechos corporativos se citaron, de qué fuente vienen y cómo se combinaron. La decisión queda documentada con su razonamiento, y la organización aprende de ese razonamiento.
Segundo, ante un cambio estructural de la organización, como la entrada o salida de entidades o una reestructuración de áreas, el sistema marca su mapa como bajo revisión y escala a un administrador antes de seguir respondiendo. La supervisión humana está en el diseño, no como parche posterior al error.
El respaldo de Startup Ciencia
Simon Thinks es una startup chilena de base científico-tecnológica, según la categoría del concurso Startup Ciencia 2026 de ANID. En abril, el proyecto obtuvo el primer lugar nacional en la categoría TIC de esa convocatoria, la cual seleccionó 85 empresas en todo el país entre más de 360 postulaciones.
El convenio considera un subsidio de ANID cercano a USD 140.000 y fija 12 meses de ejecución con un objetivo medible: llevar el sistema desde la validación conceptual hasta prototipos funcionales probados en entornos reales, con pilotos en organizaciones intensivas en conocimiento y exigencias de gobernanza, rendiciones periódicas y validación en terreno.
Una empresa nacida de NLACE
La idea nació dentro de NLACE, en el trabajo diario de adopción de inteligencia artificial en empresas. Ahí apareció un patrón repetido: la barrera de fondo no era la tecnología. Era el conocimiento organizacional fragmentado. Los agentes funcionaban bien hasta topar con la memoria ausente de la empresa.
Por eso Simon Thinks es una empresa nueva e independiente, un spin-off dedicado por completo a ese problema. NLACE sigue su camino como agencia de adopción de IA. Simon Thinks nace con investigación propia, método científico y una tesis de diseño: gobernar la decisión humana antes de automatizar tareas.
El equipo fundador reúne ciencia, tecnología, producto y gestión: Rodrigo Frías (investigación, candidato a doctor en Management en Durham University en el Reino Unido y ex CEO de Start-Up Chile), Cristian Labarca (dirección del proyecto, fundador de NLACE), Marcelo Águila (CTO), Víctor Figueroa (CFO) y Diego Quevedo (diseño de producto).
Conoce el proyecto en simonthinks.ai
Desde hoy, todo el proyecto está publicado en simonthinks.ai: el producto explicado paso a paso, la base científica del sistema y un blog donde documentaremos el desarrollo en abierto: hitos técnicos, aprendizajes de los pilotos y las decisiones de diseño detrás del sistema.
Si lideras una organización intensiva en conocimiento y quieres validar el sistema en tu operación, explora un piloto con nosotros.
Y si construyes software, trabajas con IA y te interesa desarrollar sistemas cognitivos, hay un llamado abierto para profesionales de apoyo técnico: escríbenos a join@simonthinks.ai.
La IA ya está dentro de las empresas. La pregunta dejó de ser si tus equipos la usan y pasó a ser con qué conocimiento decide. Ese cerebro existe para las personas, no para reemplazarlas.


